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Colombia: una nación que le apuesta a la paz en sus territorios

Por: Fausto García Calderón

“La conmemoración del Día Internacional de la Paz es una gran oportunidad para forjar la paz juntos”, con estas palabras, Carlos Ruiz Massieu, representante Especial del Secretario General y Jefe de la Misión de Verificación de las Naciones Unidas en Colombia, da una mirada al camino y construcción de la paz que se trata de fortalecer en nuestro país.

En una fecha como el 21 de septiembre, Día Internacional de la Paz, difícilmente se aleja la mirada del número de víctimas que ha dejado el conflicto armado en Colombia; hasta enero de este año según el Registro Único de Víctimas (RUV) de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a las Víctimas (UARIV), en el país había 8 '553.416 personas víctimas del conflicto armado.

La pandemia que vivimos no ha sido ajena al Día Internacional de la Paz. Desde la ONU, Carlos Massieu ha manifestado que, debe tenerse presente lo dicho por el secretario General, un alto al fuego global,

“Reiteramos el mensaje invitando a quienes generan violencia a detenerse, para dar alivio a las poblaciones más vulnerables y facilitar los esfuerzos contra la pandemia de Covid-19”, dijo Massieu.

En ese sentido y para acercarnos a algunos territorios afectados por el conflicto, hay colombianos que desde sus comunidades e incluso fuera del país forjan trabajos, dando uso del dialogo y la palabra para fortalecer el camino hacia la paz, con el acompañamiento de organismos internacionales.

La paz en nuestro campo

El campo colombiano durante años se ha sumado al trabajo de la paz y a la defensa de sus derechos, a finales de julio, el procurador Fernando Carrillo señalaba que, el país cuenta con 11 millones de habitantes en sector rural y más de 1,5 millones de familias campesinas.

En esa fecha, también indicaba que la pobreza, violencia, discriminación y estigmatización hacían parte de la historia de nuestro campo “es el momento de empezar a luchar por la reivindicación de los derechos de nuestros campesinos”.

En esta celebración, el campo también tiene un espacio para dar una mirada a la edificación de este camino. Así se refiere César Jerez, líder de la Asociación Campesina de la Serranía del Perijá a este día.

“El campesino del Perijá en el departamento del Cesar y La Guajira ha sido victimizado. Cabe resaltar el ahínco y el empeño que esos campesinos y campesinas han tenido para retornar a los territorios aún con falta de garantías”, señaló.

Jerez destaca el trabajo por restablecer la economía del campo, lo que enmarca como un gran aporte para la región en los dos departamentos.

“En el camino de construcción de paz tenemos demostraciones de responsabilidad y compromiso por el campo”, añadió.  

Asoperijá es una organización integrada por familias campesinas de los municipios de Perijá norte, Agustín Codazzi, San Diego, la Paz y Manaure. Uno de los trabajos es acercarse a la reconstrucción de proyectos de vida de las comunidades campesinas que, en el pasado soportaron experiencias de desplazamiento forzado y despojo.

Las apuestas de paz en esta región del país están representadas en la constitución y trabajo por las zonas de reservas campesinas, desarrolladas en el Perijá Centro; así ocurre en Curumaní, Aguachica y Pailitas, también en el Perijá Norte y en el sur del Cesar.

“En un proceso reciente de formación, estamos fortaleciendo una sensibilización en el área de Fonseca, Guajira en el corregimiento el Conejo, allí hemos estado ambientando la implementación de los acuerdos de paz”, señala el líder campesino.

Otra apuesta por la paz de Asopereijá, junto a la población campesina, comenta César, corresponde al desarrollo de un proyecto de memoria para la serranía entre el Cesar y la Guajira, puesto que “cada una de nuestras propuestas las elevamos hacia el gobierno en la búsqueda de darle fuerza a la implementación de los acuerdos de paz”.

Frente a algunas dificultades que se cruzan para interrumpir el curso de las iniciativas en beneficio del campo, son los problemas de índole estructural, económico, social y político; este líder dice que se necesita más presencia y respaldo político desde las gobernaciones y alcaldías ya que las iniciativas deben desarrollarse a pulso.

En el marco de la celebración del Día Internacional de la Paz desde la Serranía del Perijá, César Jerez, considera que los desafíos por la paz en los territorios deben tener más claridad pues “la violencia no puede seguir siendo la solución a los problemas, se debe escuchar nuestro clamor en la construcción de nuevos escenarios en las regiones más afectadas por el conflicto, pese a que existen propuestas sigue faltando compromiso”.

Apoyos internacionales

Las miradas y lazos creados con organismos internacionales son de vital importancia para todo proceso de paz. Para Massieu, los compromisos están bien definidos, ya que “tenemos una responsabilidad colectiva para continuar con la implementación del Acuerdo de Paz firmado en 2016. La paz no puede ser víctima de la pandemia y en el Día Internacional de la Paz recordamos que la implementación de los acuerdos no está exenta de dificultades o retos y Colombia, con el compromiso de las partes y la sociedad, avanza en el camino hacia la consolidación de un mejor país”.

Aunque los procesos de paz circulen por fases complejas en su implementación, no hay que olvidar que los mismos se dan en ocasiones a largo plazo, actualmente esas dificultades que enfrenta el proceso corresponden a una persistencia de la violencia por parte de actores armados ilegales, señala Carlos Massieu.

“Esta situación afecta las garantías de seguridad y a su vez impide desplegar todo el potencial de las comunidades, de las y los excombatientes y las instituciones en la construcción de paz, y por ende retrasa las transformaciones previstas en el Acuerdo, y las expectativas de Paz de las y los colombianos”, dijo Massieu.

Para el Representante Especial de las Naciones Unidas en Colombia, este día también nos permite hacer un homenaje a quienes aún siguen siendo víctimas actos violentos, puesto que “seguimos profundamente preocupados por la falta de garantías de seguridad que impacta la vida de tantos colombianos en algunas regiones del país afectadas por el conflicto, a pesar de la reducción general de la violencia generada por el proceso de paz”.

En la fecha de hoy, Massieu subraya el tema central de este año, ‘Forjando la paz juntos’: “dedicamos este día al fortalecimiento de los ideales de paz, a través de la observación de 24 horas de no violencia y alto el fuego”.

Foto: hacemosmemoria.org

La voz de las comunidades Indígenas

Ómar Quirá Pizo, es indígena del pueblo Kokonuko en el Cauca, en el municipio de Puracé. Uno de sus objetivos como líder de la comunidad es trabajar por la paz en su territorio desde la orilla del desminado civil humanitario.

Para este pueblo indígena del suroccidente colombiano, la paz tiene un significado de acuerdos y voluntades.

“Buscamos condiciones que nos permitan participar con igualdad, que tengamos una garantía de derechos”.

Para Ómar, la paz en otro sentido debe tener una armonía general entre pueblos y comunidades por más diferencias que existan pues según él “debemos procurar que en medio de las opiniones opuestas prime el diálogo, esto es importante para que los acuerdos de paz se puedan cumplir”.

El pueblo Kokonuko del Cauca está en resguardos indígenas de Popayán como Poblazón y Quintana.  En el municipio de El Tambo se encuentra el resguardo Alto del Rey y Guarapamba, los cuales se ubican en el centro del departamento, alrededor de ellos están otros pueblos indígenas como los Misak, Nasas y Yanacona.

Ómar Quirá, destaca que la apuesta por la paz del pueblo Kokonuko en general y de los demás pueblos indígenas, corresponde a un compromiso colectivo tal cual como lo han expresado en varios comunicados: “queremos construir con respeto y así avanzar a un mejor futuro”.

En ese camino, considera que la apuesta a un cumplimiento de los acuerdos firmados, contribuye a que los pueblos indígenas sientan seguridad en la inclusión, ya que desde ahí notan que es posible un cambio social en la construcción de un país que favorezca a la niñez y juventudes.

En una celebración como la de hoy, Ómar pide no olvidar el pacto social de 1991, señalando que allí es imborrable lo manifestado frente a que somos un país pluralista y multicultural “difícilmente hasta hoy algunos apartados se cumplen, si queremos la paz eso es lo que debemos reforzar”, puntualiza.

Colombianos en el exterior

El trabajo por la paz en Colombia, no solo se construye desde sus distintos territorios, varios compatriotas han tenido que salir del país en calidad de refugiados bajo amenazas y por inconvenientes que pone en riesgo sus vidas, todo por acercarse a la verdad en la búsqueda de la paz.

Gladys Ávila Fonseca, integra el Foro Internacional de víctimas   capítulo Suecia del grupo Europa de familiares de personas desaparecidas en Colombia, hace parte de la Veeduría de los Acuerdos de Paz y es la única veedora en representación de víctimas del exterior.

“Muchos no tenemos reconocimiento ni como refugiados ni exiliados, eso dificulta nuestra situación para solicitar una participación legal”. Para Ávila esta situación complejiza el que se tengan cifras exactas, señala que hay mucha irregularidad porque cada institución responde con números distintos.

“Muchas personas tienen que salir de Colombia en calidad de migrantes porque hace falta una política real donde se nos pueda reconocer a todos y todas”, comenta.

Para el 2018, la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) registraba que, en el extranjero se encontraban refugiados por lo menos 552.000 colombianos.

Gladys es hermana de Eduardo Ávila, detenido y desaparecido por razones políticas en Bogotá para 1993. Su trabajo ahora lo dirige y lidera desde Suecia, sigue con especial atención la fecha que le da una mirada a la paz internacional, aunque para ella la situación actual refleja un panorama difuso, no por eso deja de creer que es el momento preciso para estar activos en la búsqueda de la verdad.

“No debemos desfallecer en este momento, hoy más que nunca debemos buscar a los desaparecidos y desaparecidas que en Colombia ya suman más de 120 mil personas”, indica Fonseca.

Uno de los avances que se puede tener para no alejarse de la paz, según la representante de víctimas en el exterior es que haya  una aceptación por los casos, posterior a eso contar con un documento por parte de la Comisión de la Verdad para que el gobierno colombiano lo presente a todo el país como reconocimiento de estos actos de violencia, “en ese sentido podríamos hablar del interés por acercarnos a la verdad y tener la esperanza de una conmemoración en el siguiente Día Internacional de la Paz”, dice ella.

Desde el exterior, fuera de su tierra y lejos de su país, Gladys no pierde la ilusión de saber lo que ocurrió con los desaparecidos y de su hermano en especial. “Muchas y muchos de nosotros fuimos expulsados del país por pronunciarnos”, frente a eso ella y otros colombianos están dispuestos a no alejarse de este arduo y sincero camino.

Ante eso, Ávila solo tiene una última petición “se debe respetar la diferencia, la acción política, nuestros espacios y posturas”.